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16 de octubre de 2009

¿Que son las Listas Robinson?
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Todos somos testigos, directos o indirectos, de las agresivas campañas publicitarias que las distintas empresas, de cualquier sector, están desarrollando en la actualidad. Mensajes “sms” que nos animan a contestar preguntas ridículas para participar en concursos; correos electrónicos promocionales, sin que los hubiéramos solicitado previamente; molestas llamadas de teléfono ofreciéndonos cambiar de operador de telefonía, o bien, ofreciéndonos comprar la vaporeta o la thermomix…
Por todo ello, el legislador se planteó el establecer normativamente un equilibrio entre el derecho fundamental a la protección de datos y el legítimo tratamiento de los mismos con fines publicitarios y comerciales, por parte de los diferentes tipos de entidades.

Por influencia de la Directiva 95/46/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 24 de octubre de 1995, las comunicaciones comerciales se limitan por la Ley 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos; por el Real Decreto 1720/2007, de 21 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de desarrollo de la misma (en adelante, RLOPD); por la Ley 32/2003, de 3 de noviembre, General de Telecomunicaciones y por la Ley 34/2002, de 11 de julio, de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico, y por su normativa de desarrollo.
Por primera vez, el RLOPD (en su artículo 49), que entró en vigor en el año 2008, regula los llamados “Ficheros comunes de exclusión del envío de comunicaciones comerciales”, comúnmente conocidos como “listas robinson”.
El objetivo de estas listas es simple: evitar el envío de comunicaciones comerciales a los interesados que manifiesten su negativa u oposición a recibir publicidad no deseada.

El RLOPD permite la creación de este tipo de ficheros comunes, bien de forma general o sectorial, en los que sean objeto de tratamiento los datos personales que resulten necesarios para evitar el envío de publicidad a quien se haya opuesto a ello. A tal efecto, los citados ficheros pueden contener los mínimos datos imprescindibles para identificar al afectado.
Es decir, se permite un abanico amplio de posibilidades. Por un lado, se faculta al destinatario a decidir no recibir publicidad de una o varias entidades concretas, o, de uno o varios sectores de actividad, y, por otro lado, el destinatario puede decidir el admitir la publicidad de otros sectores o empresas, o, simplemente la exclusión absoluta para recibir publicidad, mediante la inclusión de sus datos en un fichero general.
El RLOPD establece que cuando el afectado manifieste ante un concreto responsable (es decir, la empresa o la organización) su negativa u oposición a que sus datos sean tratados con fines de publicidad o prospección comercial, aquél debe ser informado de la existencia de los ficheros comunes de exclusión generales o sectoriales, así como de la identidad de su responsable, su domicilio y la finalidad del tratamiento. El problema principal es que el propio responsable del fichero conozca de la existencia de estas listas robinson.
Podría cumplirse con la obligación de informar sobre los ficheros de exclusión, (vinculando ésta información al supuesto de que el afectado manifieste su oposición), con carácter previo, en la propia comunicación publicitaria evitando, así, el envío de cartas-respuesta.

Una vez informado el afectado puede solicitar su exclusión respecto de un fichero o tratamiento concreto o su inclusión en ficheros comunes de excluidos de carácter general o sectorial.
Por último, y como gran novedad, el RLOPD establece una obligación de consulta previa de las listas robinson. Así, el artículo 49.4 de la citada norma señala que, quienes pretendan efectuar un tratamiento relacionado con actividades de publicidad o prospección comercial deben, previamente, consultar los ficheros comunes que pudieran afectar a su actuación, a fin de evitar que sean objeto de tratamiento los datos de los afectados que hubieran manifestado su oposición o negativa a ese tratamiento.

Esta exigencia es aplicable tanto a quienes se dediquen de forma principal o profesional a la publicidad, como a quienes puntualmente realicen acciones promocionales.
En relación con los ficheros comunes de exclusión del envío de publicidad, conviene señalar que la iniciativa para la creación de estos ficheros es voluntaria, pudiéndose obtener información sobre la existencia de estos ficheros consultando el Registro General de Protección de Datos (www.agpd.es).

Uno de los Servicios de Lista Robinson más importantes es el mantenido por la Federación de Comercio Electrónico y Marketing Directo (FECEMD). A través de su sitio web (www.listarobinson.es) todas aquellas personas que lo deseen pueden registrarse gratuitamente en este servicio de exclusión publicitaria. Dicho registro cabe, incluso, para menores de 14 años y para personas fallecidas, lógicamente a través de sus tutores o representantes legales. Aquellas organizaciones que deseen adquirir este listado, con el fin de cruzarlo con sus bases de datos publicitarias y proceder a eliminar a aquellas personas que allí aparezcan, deben suscribirse al servicio, eso sí, previo pago.

21 de octubre de 2009
Javier Alvarez Hernando

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