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16 de febrero de 2009

Los peligros de las denominadas “redes sociales”
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El auge espectacular de las llamadas “redes sociales” resulta sorprendente. Facebook, Tuenti, My Space, Xing Wamba… son algunas de las más aceptadas por los usuarios, los cuales aportan voluntariamente, y sin pensarlo dos veces, ingente cantidad de información personal, incluidas fotografías propias y ajenas, con o sin consentimiento de los terceros.

Formar parte de una de estas redes sociales es sencillo. Tan sólo es necesario cumplimentar un formulario en el que se pueden incluir voluntariamente desde datos básicos como: nombre y apellidos, dirección, correo electrónico…, hasta otro tipo de datos bastante más comprometidos, como el estado civil, ideología política o creencias religiosas. Igualmente, se pueden adjuntar, sin mayor problema, gran cantidad de fotografías y videos. Una vez que el usuario se ha registrado puede invitar a otros participantes de la red a unirse a su grupo, los cuales, si aceptan, pueden tener acceso a toda, o parte, de la información personal suministrada. Las relaciones pueden ser de distinto tipo, como, por ejemplo, amistad, contenido profesional, aficiones, etc. Complementariamente, el sistema propone al usuario aceptar a otros participantes, que presumiblemente pueden interesar al primero, al constar como amigos de amigos.

En definitiva, estas redes manejan ingente cantidad de información vulnerable que no siempre está bajo el control del usuario que la proporciona. El propio Facebook, en su Política de Privacidad, declara expresamente que “no podemos y no garantizamos que el Contenido de Usuario que publiques en el Sitio no será visualizado por personas no autorizadas”.

Conscientes de ello, las Autoridades de Protección de Datos de 37 países adoptaron, en el marco de la trigésima Conferencia Internacional de la Privacidad, celebrada en Estrasburgo, una Resolución relativa a la protección de la privacidad en redes sociales. Esta resolución advierte claramente de los potenciales riesgos de estos servicios para la privacidad de los usuarios y de terceras personas, proponiendo un conjunto de medidas preventivas para los usuarios y correctivas para los proveedores de los servicios de redes sociales. Así, se recomienda a los usuarios ser especialmente conscientes de la información que aportan, teniendo especial cuidado al incluir fotografías propias, o de terceros sin contar con su consentimiento. Se aconseja el uso de pseudónimos y se advierte a los menores de edad que no proporcionen datos sobre su domicilio o su número de teléfono.

Uno de los mayores peligros que suponen las redes sociales es el fraude de identidad con fines injuriosos, favorecido por la amplia disponibilidad de datos personales accesible en los distintos perfiles. En este sentido El País, el 3 de enero de 2009, se hizo eco de una noticia en la que señalaba que algunos alumnos de un colegio de Logroño crearon un perfil en una red social, haciéndose pasar por un compañero, aportando una fotografía retocada, siendo objeto de mofa por parte de otros alumnos del centro. Según la citada noticia, estos hechos han sido denunciados por el colegio.

Es claro, que en estos foros, con una cierta sensación de impunidad, se cometen, con mucha frecuencia, determinados delitos, como, por ejemplo, los relativos al descubrimiento y revelación de secretos (art. 197 CP) e injurias graves hechas con publicidad (arts. 208 y sig. CP).

Otro de los potenciales riesgos se conforma en materia de protección de datos, si tenemos en cuenta que muchos datos incluidos en los perfiles (entre ellos la fotografía) están accesibles fuera de la red social, al ser indexados o utilizados por los buscadores. Facebook, en su sitio web, lo confirma señalando que los buscadores pueden acceder a datos personales, como el nombre o la foto de perfil, y a “cierta información limitada acerca del perfil”.

Las autoridades de protección de datos han advertido, además, de ciertas prácticas que están empezando a usarse por responsables de recursos humanos, con la herramienta de las redes sociales como instrumento fundamental, con el fin de investigar los perfiles de un empleado o un candidato a un puesto de trabajo. No obstante, existen redes sociales profesionales que tienen, entre otros, este objetivo, como por ejemplo Xing, que afirma contar con cinco millones de profesionales en su red.

Finalmente, objeto de estudio monográfico tendría que tener el uso de los datos incluidos en las redes sociales con fines comerciales y publicitarios. La valiosa información proporcionada voluntariamente por el usuario resulta especialmente atractiva para las empresas, y mucho más para los propios proveedores de servicios de redes sociales que han visto en este fenómeno una forma de obtener importantes ingresos. Sirva como muestra una frase que Facebook incluye en su Política de Privacidad: “si pones una película favorita en tu perfil, podemos proporcionarte un anuncio que haga hincapié en el estreno de una película del mismo estilo en tu ciudad. Pero no le decimos a la productora cinematográfica quién eres”. Todo un detalle.

Febrero de 2009. Publicado en: Avance Normativo Editorial Europea de Derecho. Febrero de 2009
Autor: Javier Alvarez Hernando.

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